Archive for 9/02/09

CARTA ABIERTA A UN TRISTE PAYASO

9 febrero 2009

payaso

Estimado payasete:

Si a esta carta abierta, le sumas la necesidad que tengo por dejar constancia de lo que le ha ocurrido a otros buenos sevillistas por decirte la verdad a la cara, tendrás una buena pista para comprender y valorar algo que va mucho más allá de la mera felicitación sobre la metodología que usas para desprestigiar a los demás, sobre todo a los que te superan y que, por ello, odias profundamente. Y digo que te felicito porque lo haces muy bien, lo de desprestigiar digo, aunque también lo de payaso. Posees una mezcla excelente de odio y envidia malsana salpicada de una irremediable inquina hacia los que te dan, un día sí y otro también, un bofetón sin mano que te está dejando una cara de tonto que ni el de la foto. Es la tuya una inagotable capacidad para transmitir malas vibraciones, motivación para cambiar de canal o para coger la escupidera, no vaya a ser que las arcadas se transformen en bilis y moco verde, la perfecta combinación del tonto, el feo y el malo, con dosis de chivato mercenario.

Utilizas la información y la transmites de manera eficiente. Algunas de las grandes lecciones de tu pedagogía residieron en las explicaciones al Consejo, casi siempre sentando cátedra, de a quién había que despedir del club para que el éste no quedara manchado por la negra y sucia mano del impío calumniador, que insultaba a tus amiguetes juntaletras, unos valiosos consejos en forma de regalos desinteresados que nos dabas en aquellas rondas de valoración que tanto te gustaban, en la televisión más vista y escuchada de nuestra ciudad. Y en el tiempo que dedicaste a cada uno de los que figuraban en tu lista negra, tus palabras fueron un prodigio de respeto y equilibrio, desconozco si lo haces teniendo en cuenta el nivel artístico, académico y el grado de evolución humana del que se encuentra frente a tí o si te riges por parámetros psicológicos y de madurez personal, es una duda retórica porque lo importante fue que cada uno de nosotros, de los que te escuchamos y vemos, recibió una evaluación medida, una dosis personalizada , de lo que es una persona educada pero con mierda en las entrañas, es decir, todo un lobo con piel de cordero.

Al tercer toque de pandero te hiciste famoso y con tal de no perder la fama te ataviaste con tus ropas de colores y con tu nariz roja, redonda y acharolada. El traje te lo buscaste tú solo, el tipo ya lo tenías. Fue ahí, en el instante en que empezaste a creerte importante, porque todas tus imbecilidades eran escuchadas por el impertérrito público, que comenzaste tu torpe andadura de cochino y tu cerril actitud de la que ya no puedes ni quieres echarte atrás. Quizás debieras agachar la cabeza, teniendo en cuenta cuál ha sido tu actitud y caminar de plató en plató, qué genio eres, no paraste hasta conseguir pasar desde al ladito de las bambalinas hasta el proscenio en un solo paso y en un solo salto pasaste de desconocido a payaso. Piénsate lo de volver a situarte entre bambalinas, se ven las cosas de otro modo, el escenario no es tu sitio ya que en él se observan todos tus defectos y virtudes tienes pocas, la verdad. No te va, de veras, no te va esa fachosa pose de caminar con los brazos en alto, eres más experto en ir con la mano extendida a ver lo que cae en ella.

Pero nada puede con tu avaricia, regresaste de nuevo al proscenio y sentí como se te pudrían los ropajes de payaso y recordé entonces una de mis frases favoritas: “La debilidad siempre aflora cuando te sabes pecador”. Así ocurrió. Y tú, odioso payaso comienzas ya a sentirte en la cuerda floja y el vacío bajo tus pies.

Tres saetas te están esperando: la que matará la mentira, la que te cerrará la boca y la que agujereará la bolsa con las monedas relucientes. No superarás la prueba del nueve para sobrevivir ante el espejo de la sinceridad y sentirás la sensación física del desequilibrio, una inestabilidad de la que huyes por miedo a enfrentarte a ella. Se te ve con esa estúpida sensación del desorientado, con muestras evidentes de aturrullamiento.

Tres conceptos claros nos separan de ti, mi odioso payaso: la verdad, la humildad y el sincero Sevillismo, conceptos que no comprendes y que por tanto no puedes tener. Lo que empezaste representando como comedia te ha situado en la escena del drama. Como diría aquél: …….la vida.

No obstante, como última oportunidad de redención, dejaremos una rendija abierta para tu salvación.

Puedes aprovechar la oportunidad o:

elefante-y-rata1