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“LO QUE NO NOS MATA NOS HACE MAS FUERTES”: SEVILLA F.C. – U.D. ALMERIA

6 marzo 2009

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Una vez pasado y olvidado el tropiezo copero nos centramos en la realidad más inmediata que es el próximo partido de liga contra la Unión Deportiva Almería de Hugo Sánchez.

El partido será arbitrado por el colegiado madrileño Megía Dávila, de ingrato recuerdo. Este será el tercer partido liguero que nos pite.

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MEGÍA DÁVILA, Carlos
Nacimiento: Madrid, 07/07/66
Colegio: Madrileño
Profesión: Funcionario
Debut en Primera: 10/09/1995
(Valencia 1 – 1 Valladolid)
Temp/ Partidos 1ª 13/207
Internacional Sí
Media de tarjetas:

* Amarillas 6
* Rojas 0,57

Megía Dávila no ha superado los exámenes físicos y finalmente el árbitro del partido será Rubinos Pérez.

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RUBINOS PÉREZ, ANTONIO
Nacimiento: Madrid, 11/06/69
Colegio: Madrileño
Profesión: Químico
Debut en Primera: 15/09/2002 (Alavés 0- Racing 1)
Temp/ Partidos 1ª 6/98
Internacional Sí
Media de tarjetas:

* Amarillas 5,56
* Rojas 0,45

Esperemos, como reza el dicho, que después de la tormenta llegue la calma, la calma en todos los sentidos, en lo deportivo y en lo anímico, en la grada y en la afición, en la prensa y en los medios.

En la temporada en la que nos hallamos inmersos y teniendo en cuenta, aparte del objetivo marcado en liga, las ilusiones puestas en las otras dos competiciones se nos han roto algunos esquemas o mejor dicho algunas ilusiones. Decir adiós antes de lo que teníamos pensado duele y duele mucho pero ningún dolor mata y como dijo Friedrich Wilhelm Nietzsche “lo que no nos mata nos hace más fuertes”. Apuntémonos a esta frase, a este grito de guerra del estilo de los que usa nuestro gran Presidente.

En la vida se enfrentan momentos de mucho dolor en los que creemos no valer nada y que ya se ha ido todo lo bueno. El decir adiós a algo especial; el perder lo que tanto anhelábamos, el experimentar el fracaso o darnos cuenta que simplemente lo que había se acabó; son de las muchas situaciones que generan depresión, absorben las fuerzas humanas, y rompe en mil pedazos el corazón. Cuando se entrega todo y al final nos damos cuenta que nos quedamos vacíos porque simplemente nos dimos por entero y no recibimos nada nos sumergimos, por un momento, en la oscuridad sin poder ver nada claro, sin saber que sendero nuevo tomar.

En cada uno de esos instantes en que a pesar de sentirnos fatal, si logramos vencer el dolor y no renunciar a seguir adelante con nuevos sueños; habremos comprobado una vez más, que aquello que no nos mata, nos hace más fuerte y nos ayuda a superar experiencias aún más difíciles que nos toque algún día enfrentar. Ahí en esos momentos, mientras miramos a nuestro alrededor, todo parece seguir igual, nada se detiene, el mundo no deja de girar; pero en nuestro interior, al contemplar como se ha quebrantado el alma, sabemos que algo debe cambiar, nada volverá a ser como antes, porque en ese proceso de sanar y reparar, habremos obtenido una nueva inmunidad que nos va haciendo más fuertes y nos ayuda a crecer y madurar.

Lo que no nos mata nos hace más fuertes, es lo que también sucede cuando le ganamos la batalla a la enfermedad. Ante la tristeza y la adversidad no debemos perder la esperanza de que todo eso tarde o temprano va a pasar, nada es para siempre, la noche no es eterna, la luz siempre vence la oscuridad.

Lo que no nos mata, nos hace más fuertes… no nos dejemos vencer, somos sevillistas para ser felices y hacer nuestros sueños realidad; simplemente hay que levantarse cada vez que se cae, reparar el corazón, sanar el alma, no negarse nunca la oportunidad de otra victoria. Cuando las cosas no salen como se quiere, cuando la vida sorpresas da, cuando todo parece incierto, aún en la fragilidad, en esos instantes de miedo, debemos lanzarnos a empezar de nuevo, todas las veces que sea necesario, y así volver a comenzar… teniendo muy presente que el dolor asumido con paz no deforma sino que renueva, hace crecer y ayuda a transformar el rumbo en la vida.