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Ayes sobre los malvados

24 abril 2009

“Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien”

Víctor Hugo

Como era de esperar y tras cavar ellos solitos su propia fosa, a la que irán a parar sus reiterados insultos a Consejeros, jugadores, entrenador y técnicos, sus groserías, sus faltas de respeto, sus hipocresías y sus ansias de protagonismo, se ha anunciado oficialmente el más que posible cierre del “foro oficial”.

Se recogía ayer en el “Rincón del socio”. Ante una pregunta de un socio sobre el cierre del foro oficial, respondía claro y enérgico el Presidente:

“¿Piensan ustedes acabar con el actual Foro Oficial del Sevilla FC?. Si fuese así ¿cuáles son las causas?”

RESPUESTA DEL PRESIDENTE DEL SEVILLA F.C.:

Pues la verdad es que en Comité de Dirección de Prensa así se ha acordado. Ahora está pendiente de un informe del director general para pasarlo al Comité Ejecutivo, donde se decidirá. Los insultos, en algunos casos reiterados de algunos foreros, las quejas (masivas) de algunos socios por ello y, sobre todo, la crítica resonada de varios accionistas en la Junta General de Accionistas de la Entidad, han llevado a valorar esa posibilidad que te comento, Ignacio. Otra solución que se está barajando, en el caso del foro oficial del Sevilla, es que sólo un abonado, perfectamente identificado, pueda ser el que dé opiniones sobre el Club, para que el mismo tenga la oportunidad de debatir con otros socios y enriquecerse con la crítica que se quiera realizar.

..... y terminarán pisoteadas

..... y terminarán pisoteadas

¡Ay de los que juntan casa con casa y acercan campo con campo, hasta que ya no queda más espacio, y así termináis habitando vosotros solos en medio de la tierra!

Ciertamente muchas casas han de quedar desoladas; casas grandes y hermosas quedarán sin habitantes.

Una viña de diez yugadas producirá tan sólo un bato, y un homer de semilla producirá tan sólo un efa.”

¡Ay de los que se levantan muy de mañana para ir tras la bebida, y siguen hasta la noche, hasta que el vino los enciende!

En sus banquetes hay arpas, liras, tamboriles, flautas y vino; pero no consideran lo que los buenos han realizado ni miran la obra de sus manos.

Por eso mi pueblo es llevado cautivo, por falta de entendimiento. Sus nobles están muertos de hambre, y su multitud reseca de sed.

Por eso el Seol ensanchó su garganta y abrió su boca sin medida. Allá caerá el esplendor de ella, su multitud, su bullicio y aquel que se divertía en ella.

El ser ignorante y maleducado se ha rebajado y los hombres malvados se han postrado. Los ojos de los hipócritas altivos han sido humillados.

El hombre que camina con la verdad será exaltado en el juicio y el justo será reconocido como justo por su justicia.

Los corderos serán apacentados en su pastizal, y los cabritos comerán entre las ruinas de los ricos.

¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta!

¡Ay de los que a lo malo llaman bueno; y a lo bueno, malo! Consideran las tinieblas como luz, y la luz como tinieblas. Consideran lo amargo como dulce, y lo dulce como amargo.

¡Ay de los que son sabios ante sus propios ojos, y de los que son prudentes según ellos mismos!

¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar licor y de los que por soborno declaran justo al culpable, y al justo le quitan su justicia!

Por tanto, como la lengua de fuego devora la paja y la llama doblega el rastrojo, así la raíz de ellos será como cosa putrefacta, y su flor se desvanecerá como el polvo. Porque han desechado la ley de la verdad y han despreciado la palabra del hombre justo.

Por esta causa se enciende el furor del justo contra su pueblo; extiende contra él su mano y lo golpea. Los montes se estremecen, y sus cadáveres son como basura en medio de las calles. A pesar de todo esto, no ha cesado su furor, y su mano todavía está extendida.

El alzará la bandera a una nación lejana. Le silbará para que venga desde los confines de la tierra, y he aquí que vendrá rápida y veloz.

No hay entre ellos quien se canse ni tropiece; nadie se adormece ni se duerme. A ninguno se le desata el cinturón de su cintura, ni se le rompe la correa de sus sandalias.

Sus flechas están afiladas, y todos sus arcos preparados. Los cascos de sus caballos parecen como de pedernal, y las ruedas de sus carros son como torbellino.

Su rugido es como de león; ruge como los cachorros. Gruñe, arrebata la presa y se la lleva sin que nadie la libre.

En aquel día rugirá sobre la presa como el rugido del mar. Entonces mirará hacia esta tierra, y he aquí tinieblas de tribulación. Aun la luz se convertirá en oscuridad a causa de los nubarrones.